Utiliza materia prima nacional y especialmente, el cacao silvestre (por su estilo único puede pertenecer a cualquiera de las variedades de cacao ya sea Criollo, Forastero o Trinitario) crece en bosques tropicales y áreas naturales sin intervención humana en su cultivo.
El cacao silvestre boliviano es cuidadosamente recolectado y procesado por más de 300 familias indígenas pertenecientes a las Tierras Comunitarias de Origen (TCO): Tacana I, Lecos de Larecaja, Municipio de Mapiri y TIPNIS. El compromiso de estas familias va más allá del beneficio económico pues implica un gran respeto, no solo del cuidado del cacao, sino de la conservación de los bosques, lo que conlleva a una vida en armonía con el medio ambiente.